12.2.13

Tarta Harry Potter - El Sombrero Seleccionador



Buenos días. Hace siglos que no escribo pero espero que me perdonéis. Los que me seguís en Facebook habréis podido ver alguna tarta de las que he hecho en estos últimos meses. Os diré que, desde las fiestas, no he parado. Entre diciembre y enero cumplimos años mi hermana, mi cuñado, mi marido, mi hija y yo. Este año además hemos tenido un bautizo, el de Ángel, el pequeño de mi hermana. Muchas ocasiones de hacer tartas, pero poco tiempo disponible.

Por si fuera poco, Cake Central Magazine me invitó a crear una tarta para ser publicada en su edición de febrero, una edición dedicada exclusivamente a tartas de boda. La fecha límite para entregar las fotos era el 14 de enero. Subí la última a cinco minutos de acabar el plazo. ¿A que no os sorprende? Bueno, pues sí, me la han publicado. Aparece en Cake Central Magazine Vol. 4 Issue 2 en las páginas 84-85. 

 ¿Que por qué no hay un post extensísimo con mil fotos de la tarta en cuestión? Pues porque una de las mil condiciones y requisitos que había que cumplir era la de no publicar fotos de la tarta hasta varias semanas después de que hubiera salido el número en que apareciera. De hecho, como no me entero, escribí el post y lo subí el sábado. Estuvo colgado tanto aquí como en facebook unos 5 minutos, hasta que volví a leer el mail y recordé que no las podía publicar aún.

No obstante, os voy a dejar una de las fotos de detalle que envié y que no utilizaron. A mi entender, eso no va en contra de lo acordado. Se trata de una tarta de boda de cuatro pisos. El tema era "Butterfly Blush Wedding Cake", mariposas y rosa palo. No os cuento más porque el post está escrito ya y es como Don Quijote de largo. He programado su publicación para el 28 de febrero.

A lo que nos ocupa, la tarta Harry Potter. Tengo que decir que ésta ha sido, quitando las tartas de Pesadilla,  la tarta con la que más he disfrutado. Los que me conocéis sabéis que Harry Potter es una de mis grandes pasiones (junto con Star Wars, Star Trek, Stargate, Lord of the Rings, ...). Antes de que surgiera la posibilidad de hacer el Sombrero Seleccionador, al igual que ocurrió con la Perla Negra y con la tarta dragón azul (Smaug alternativo), ya estaba en mi lista. Hay varias tartas más con temática de Harry Potter que siguen en la lista esperando a ser creadas. Espero que les llegue el momento.

Como se trata de un tema que conozco ampliamente no hizo falta investigar excesivamente. Habré leído cada uno de los libros unas 3 veces (el cuarto y el sexto, 5), las pelis las he visto como mínimo tres veces cada una (y eso que no me gustaron tanto) y he escuchado los audiolibros (los leídos por Stephen Fry, no los de Jim Dale) por lo menos dos veces cada uno (el tercero 3 veces) . Aún así, eché un vistazo por internet para tener algo en que basarme. Os muestro las imágenes que utilicé.



Sombrero Seleccionador de Lauren Kitchens
Además, recordé que había visto una tarta de la increíble  Lauren Kitchens que representaba el Sombrero Seleccionador, aunque con su toque personal. Me parece maravillosa, pero yo quería ser fiel a la imagen que tenemos todos en la cabeza cuando pensamos en el Sombrero. Os dejo la foto de su tarta y os animo a que paséis por su página.

Ya con la idea de lo que iba a hacer bastante clara, a calcular dimensiones. Quería que fuera a escala. Era para una fiesta de cumpleaños temática de Harry Potter que, por lo que tenía entendido, iba a ser espectacular, con disfraces y todo. La tarta debía estar a la altura tanto en sentido figurado como literal. Una vez más, acabó siendo más grande de lo que se había pedido. Para que os hagáis una idea, la base era de 45 cm x 45 cm y medía unos 48 cm de alto.

Partí de 2 bizcochos de 20 cm de diámetro y de un tercer bizcocho hecho con un molde que estrenaba, que había comprado para hacer tartas de princesa (aún no he hecho ninguna). El relleno y la cobertura son ganache de chocolate blanco. Como se queda bastante duro al refrigerar ayudó mucho a que la estructura se mantuviera intacta al forrarla con fondant.

Como podéis ver en las fotos no se me da muy bien nivelar los bizcochos. Sigue siendo una asignatura pendiente para mí aunque en esta ocasión no me esmeré demasiado ya que no afectaría al resultado final siempre y cuando cada piso estuviera bien asentado sobre el anterior. El hecho de utilizar ganache ayudó mucho pero en una tarta tan alta es importante introducir algún tipo de soporte para evitar que los pisos se deslicen (como siempre, un palillo de pincho moruno del Mercadona). Sobre este mismo palillo quedará sujeto el pico del sombrero.

La gravedad es nuestra enemiga en esto de la decoración de tartas. No era factible esculpir el pico del sombrero de bizcocho. Una vez más llegan los RKT al rescate. Aún calientes les di la forma básica de lo que sería el pico. Cuando hubieron secado les pase el rallador y los tallé con un cuchillo para dar la forma final. Para conseguir un acabado perfectamente liso, forré el pico con una primera capa de fondant.

Aquí veis el sombrero ya esculpido. Hay que tallar el bizcocho antes de cubrir el pico con esa primera capa de fondant que he mencionado, por si hay que hacer algún ajuste (que efectivamente hubo que hacer). Siempre será más sencillo hacer los retoques en el RKT que en el bizcocho. Otro ejemplo de esto es la tarta de la Perla Negra.

Utilicé parte del bizcocho recortado mezclado con ganache para construir el labio superior del sombrero y parte de las cejas. Otra ventaja más de haber utilizado ganache. Pensándolo bien, no creo que el buttercream hubiese mantenido la forma. ¡Viva el ganache!

Aquí veis el pico forrado y la varita de Harry secando en su forma inicial. Es un palillo Chino, o como se llame, de los que se utilizan para comer comida china, y RKT haciendo de mango. Las varitas son adornos y no están pensadas para ser consumidas pero por si acaso, es preferible usar un material apto para estar en contacto con alimentos. Las cumpleañeras querían que figurasen sus nombres y esto fue lo que se me ocurrió. Ya sabéis que no me gusta utilizar escritura en mis creaciones.

Así estaba la tarta antes de cubrir con fondant, la etapa más complicada del proceso.

Mientras se enfriaba en la nevera (sólo el bizcocho, el RKT no), preparé el ala del sombrero y pinté la base para que se fueran secando. No metáis nada que lleve RKT en la nevera. Se me ocurrió hacerlo en una ocasión y se reblandeció. Para intentar arreglarlo lo metí en el congelador y acabé con una masa blanda informe. Me imagino que tendrá que ver con la humedad.

Mezclé fondant marrón con blanco y separé lo que utilizaría para el ala y el lazo del sombrero del resto. Añadí CMC y lo amasé con el rodillo hasta lograr el grosor que me pareció adecuado. Utilicé uno de los platos giratorios sobre los que suelo trabajar (tengo dos, son del Ikea y baratitos si no recuerdo mal) para cortar el círculo exterior. Para cortar el círculo interior utilicé un plato aunque hubiese dado igual que fuera irregular porque éste quedaría cubierto por el bizcocho. Añadí un parche y una costura (royal icing negro) y algunas arrugas. Coloqué papel de cocina, film y un palillo chino debajo del fondant para que no quedara plano una vez seco.


Aquí se ve la varita de Voldemort secando. Si os fijáis, acaba en pico, como la de la peli. Al pintarla, el pico se partió. También se ve la de Harry ya cubierta con fondant.

Ahora viene el momento crítico del proceso: cubrir el bizcocho más el pico de fondant. Utilicé una única pieza, que era inmensa, para cubrir la tarta entera. Lo envolví en vertical, de delante hacia detrás. Evidentemente no hay imágenes porque yo creo que ni un pulpo hubiese sido capaz de hacerlas. Queda una costura en la parte trasera que se disimularía más adelante. ¡Qué difícil fue esto! Sí, sí, he dicho DIFÍCIL, no laborioso, ni tedioso, ni .... Más que habilidad, yo diría que fue suerte. Tenía 2 kg de fondant más preparados por lo que pudiera ocurrir. De haber sido más pequeña la tarta ( o si yo fuera un pulpo) el grado de dificultad que hubiese supuesto este paso hubiera sido inferior.

Preparé de una manera no habitual el fondant con el que cubrí el sombrero. Precisamente porque tenía claro que forrar la tarta sería todo un logro y que haría falta bastante más que habilidad para lograr un resultado óptimo, investigué. Fui amasando el fondant por partes primero para que fuera especialmente elástico y añadiendo unas gotitas de glicerina y una pizca de crisco a la vez. ¡Ojo! ¡Glicerina de la que es apta para el consumo! La de farmacia NO. La que yo utilizo es de Squires Kitchen y se puede comprar en tiendas especializadas.


Tarta cubierta. ¡Alegría! Lo siguiente, lograr un acabado liso y disimular la costura de la parte posterior, que se puede apreciar en la imagen de la derecha. Para ello, con un poco de crisco fui frotando con los dedos la unión hasta que desapareció. Lo mismo con el resto. Añadí los remiendosy los parches.

Momento textura. Yo quería que la tarta pareciera realmente el sombrero seleccionador. Para ello, debía tener la misma textura, de cuero gastado y viejo. Utilicé film que primero hice una bola y después estiré y doble dos veces. Fui colocándolo sobre el sombrero y frotando con los dedos ejerciendo una ligera presión.   En algunas zonas parece rozado y desgastado. Para lograr este efecto, con mucho cuidado con las dos manos estiraba en sentido opuesto primero sin que llegara a rasgarse y después lo juntaba de nuevo. Como avanzaba muy lentamente, forré el sombrero con film y fui destapando conforme terminaba cada zona. Así evité que se secara el resto antes de darle la textura.


Debido a que preparé el fondant del ala de distinta forma que el del resto del sombrero, me encontré con una sorpresas poco agradable. Como he comentado en ocasiones anteriores, de cada tarta aprendo algo. ¿Qué aprendí en esta ocasión? Pues que el fondant con crisco y glicerina (el del sombrero) y el fondant con CMC (el del ala) no absorben de igual manera la pintura.

Coloqué el ala sobre la base que previamente había protegido con papel de hornear, encima el sombrero y todo esto sobre un plato giratorio. Empecé por las zonas más claras. Apliqué colorante en polvo blanco con un pincel seco tanto al sombrero como al ala. Sin novedad. Preparé el aerógrafo y empecé a aplicar el marrón sobre el ala. Como siempre. El resultado esperado. Mi idea era utilizar negro para las sombras por lo que el marrón sólo debía intensificar el color y dar un sombreado intermedio, no oscuro. Empiezo con el sombrero. Aquí viene la sorpresa. Venga pintar y pintar, más y más pintura y ahí no se veía marrón por ninguna parte. ¡Qué raro! - pensé - ¿es que no sale?-  Aumenté el flujo de pintura y poca mejoría.

Utilizando el colorante alimenticio específico para aerógrafo (no una mezcla casera), con muy poca pintura se logra un resultado excelente. Para que os hagáis una idea, para pintar la base de la tarta, que era de 45 cm x 45 cm, y que quedara ese tono tan intenso hizo falta un volumen de pintura inferior al de un dedal. Estaba claro que algo fallaba. Menos mal que decidí tomarme un segundo para pensar. Dejé secando lo que acababa de pintar y me puse con las varitas.




Mientras pintaba las varitas caí en la cuenta de que la glicerina o el crisco o los dos podían estar interfiriendo de alguna manera con la pintura. Efectivamente, cuanto más se secaba, más se oscurecía. A las dos horas quedó claro que no me haría falta negro para las sombras en absoluto. Hicieron falta dos capas de colorante más en el ala para igualar el color. Pero claro, seguía secándose y seguía oscureciéndose y se acercaba la hora de la fiesta. Además, el fondant del sombrero brillaba bastante más que el del ala. ¿Horror! ¡Pánico!



Finalmente quedó bastante igualado el color. En cuanto al brillo, no había nada que hacer. Para la próxima, ya lo sé: preparar todo el fondant por igual, añadir el CMC a lo que haga falta después y dejar bastante tiempo de secado entre capa y capa para ver el color que realmente va a quedar. Creo yo que si hubiese dejado secar la tarta ya cubierta una noche, el fondant hubiera absorbido los ingredientes extra y no hubiera existido el problema del brillito. También es posible que el brillito no sea debido a estos ingredientes extra sino a los litros de colorante que apliqué pensando que no cogía el color ya que las zonas que más brillan son las zonas más oscuras. ¿Chi lo sa? Por si acaso, si tengo que repetir esta tarta, tomaré todas las precauciones mencionadas.

Pues ya acabo. Aquí está el pase de diapositivas pero la música sólo sonará al reproducirlo. Tenéis tiempo de bajar el volumen o quitar el sonido. No os torturaré más. Progresivamente iré variando los post en los que salta la música sóla.

Importante novedad. Aquí podéis ver el pase de diapositivas en la mayoría de tablets y móviles, pero sin música de momento. Sigo buscando la forma de compatibilizar los elementos del blog.

Un saludo y hasta muy, muy pronto,

Laura


7 comentarios:

  1. ¡¡¡Me encanta!!! Estás en Madrid ¿verdad? ¿Das clases? ¿Me puedes enseñar? ¿Cómo puedo ponerme en contacto contigo?
    Ana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ana,
      Sí estoy en Madrid. De momento no doy clases, no tengo dónde. Puedes escribirme a : ellaboratoriodelastartas@gmail.com o contactar a través de facebook, el link está en la parte superior de la columna de la derecha.
      Gracias por tu interés,
      Laura

      Eliminar
  2. DIOS eres la caña, que pena no seas de Sevilla para darme un par de clases.
    Un besito

    Lucia (LA SUITE DEL MOMO)

    ResponderEliminar
  3. Impresionante trabajo y muy bien explicado. Felicitaciones!..un beso...Flor

    ResponderEliminar
  4. Impresionante trabajo y muy bien explicado. Felicitaciones!..un beso...Flor

    ResponderEliminar
  5. me ha encantado, las explicaciones, lo bien que ha quedado.... Bueno todo. Me alegro haberte encontrado y descubrir las naravillosas manos q tienes. Un saludo

    ResponderEliminar